Reinaldo Toribio

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    Mi adicción fue destruyéndome hasta llegar al punto en que pasaba más cinco días en la calle tomando alcohol, usando cocaína y cuando tomaba un taxi para regresar a casa le preguntaba al taxista: Qué día es hoy? Cuando este me contestaba, yo bajaba mi cabeza por lo mal que me sentía al pensar en el daño que me estaba haciendo. Así pasaban mis días, amaneciendo fuera de casa, dando vueltas por las calles de Fulton, Brooklyn (N.Y.) donde llegue a un nivel de vida tan bajo que recogía las colillas de cigarrillo del piso y así me iba hundiendo cada vez más en mi adicción sin encontrar ninguna salida a mi problema.

    Un día me invitaron a un grupo de oración de la renovación católica carismática. Cuando llegue a ese lugar yo estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas. Yo no sabía lo que buscaba en ese lugar y me preguntaba: “Qué hacía yo en este sitio, será que la droga me había vuelto loco?” Pero una fuerza bajo sobre mi y levantó mis manos hacia el cielo y yo sentía una presencia que no sabía si era de Dios o de dónde venía. Cuando terminó el grupo de oración yo me sentía diferente, pero cuando llegue a mi casa, traté de llamar un amigo para comprar drogas, pero una fuerza sobre natural me tumbó en la cama y me quedé dormido en un profundo sueño. Cuando desperté al otro día, me levanté diciéndole a todo el que veía: “Dios le bendiga mi hermano”. Yo no sabía lo que estaba pasando en mi vida, pero era que Jesús me había liberado de mi adicción a las drogas, el alcohol, el cigarrillo y de todo mis vicios. Tiempo después, Dios me hizo un llamado a través de mi hermano en Cristo “Pepe”  para trabajar en el proyecto de la Fundación Hermanos Unidos en Cristo, que es el instrumento a través del cual Dios me ha permitido ayudar a los que más lo necesitan. En el pasado año 2012 hemos podido ver grandes maravillas mediante las manifestaciones de nuestro Señor Jesucristo, quien se ha derramado en grande, libertando y rompiendo muchas cadenas a través de la acción del Espíritu Santo actuando entre muchos hermanos predicadores a quienes usa el Señor para manifestarse. La Fundación HUEC agradece por eso al “Padre Julio Genao, Doña Neris Paulino, Jhonny Diaz entre otros” hermanos que nos han dado la mano en este año 2012, y gracias a ellos Dios estuvo presente en cada lugar en donde fuimos a predicar en Brooklyn, Manhattan, Long Island, el Bronx, donde celebramos junto a nuestros Hermanos Undios en Cristo nuestro séptimo aniversario por lo cual nos sentimos muy orgullos ya que Dios ha estado presente en cada aniversario de nuestra Fundación HUEC.

    “Gracias te damos Señor Jesús por la unción que nos has regalado al permitirnos convivir como hermanos y poder dar un poco más del amor que Tú nos das. Gracias Jesús porque nos permites estar contigo y servirte a tí evangelizando y llevando tu palabra a todo aquel que lo necesite. Gracias Jesús por siempre estar ahí justamente cuando te necesitamos”. AMEN!!

    Mateo 5:3-10

    Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
    Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
    Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
    Bienaventurados los limpio de corazón, porque ellos verán a Dios.
    Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
    Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

    Dios los bendiga grandemente a todos.

    Con mucho cariño:
    Reinaldo Toribio
    Presidente
    Fundación Hermanos Unidos en Cristo.

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